Opiniones a pie de urna: ¿Qué preocupa a los israelíes?

Jerusalén

 

Son las cuartas elecciones de la Knesset en diez años, convocadas tras discrepancias internas en el gobierno de Netanyahu y que dan muestra de la inestabilidad política israelí. En la calle muchos las perciben como un referendum para Netanyahu, después de seis largos años en el poder. Otros lo ven como una oportunidad para el cambio. Nuevos partidos han conseguido liderar las encuestas, como la Unión Sionista, y la Joint Union, una coalición de partidos árabes que participa, por primera vez, en el proceso electoral del país.

En la jornada de votaciones, 10.300 colegios electorales abrían en distintos barrios de Israel y en varios asentamientos de Cisjordania. Los medios nacionales hablaban de la participación más alta desde 1999, con un 67.5% de de los 5,8 millones de votantes. El espectro de partidos es muy variado, un total de 26 concurren a los ocupar los 120 asientos de la Knesset; pero diverso es también el conjunto de votantes que expresan sus distintas preocupaciones a pie de urna. Estas son las cuestiones que de verdad angustian a los israelíes:

Más Seguridad: “Voy a votar al hombre que mis enemigos no quieren en el gobierno. Y ese es Benjamin Netanyahu”, dice Raphael Haar, miembro de la UJFA (Alianza por la libertad y por un Jerusalén Unido). Los votantes del Likud expresan especial inquietud por la defensa nacional, “tenemos varios frentes abiertos: ISIS en el Golán, Hezbollah en Siria y en Líbano, células de Al Qaeda en el Sinaí, Hamás en Gaza y a los Hermanos Musulmanes en Jordania”, relata este americano israelí, que acude a las urnas trajeado con banderas israelíes y una gorra que muestra el slogan “No al Califato Islámico”.

El fervor militar de este grupo les lleva a apostar por un líder fuerte. Es el miedo a la “amenaza nuclear de Irán” o al rearme de la Franja de Gaza lo que mantiene a este electorado próximo al Likud. Y el todavía Primer Ministro ha explotado este temor para aunar más votos durante su campaña. En la cola de un colegio electoral de Jerusalén, Hana enseña la papeleta de Netanyahu. “Prefiero sacrificar los temas sociales, por tener un primer ministro con más autoridad. Mi hijo está en el ejército, tengo miedo de nuestra relación con los demás países árabes de la región…”. Dice no confiar en otros candidatos “sin experiencia militar” que pueden llevar a Israel a adoptar políticas más laxas. En la salida, otra mujer francesa expresa abiertamente su entusiasmo por Netanyahu. “Aprecio cómo está apoyando a los judíos franceses después de lo del Charlie Hebdo. Netanyahu ha hecho de Israel un refugio para los judíos de Europa”.

Mejorar la Economía Individual: Pero es el altísimo coste de vida, con los precios más altos de toda la región, el verdadero problema que afecta a los israelíes. La imparable inflación de los bienes más básicos ha empobrecido la vida de los ciudadanos. Y este ha sido el tema principal durante los días de campaña. Tanto derecha como izquierda, exigen una vivienda más asequible y precios más razonables en el supermercado. Aunque el elevado alquiler es el que más sobrecarga sus bolsillos. Un piso de dos habitaciones en Jerusalén cuesta 4.400 shekels (más de 1.000 euros) al mes. “Es imposible comprar una casa”, explica malhumorado un votante de Bennett, (líder de la derecha radical). “La clase rica y extranjera ha reventado los precios de la vivienda para crear una burbuja y solo podemos pagar apartamentos minúsculos”, decía una joven bielorrusa judía, que asegura dar su confianza al líder de centro Yair Lapid.

Protección de Derechos Sociales: En el ámbito social, es el entorno universitario el más contestatario. En las cercanías a la Universidad de Jerusalén, varios grupos se confiesan votantes de Meretz, el partido de izquierda por excelencia, aunque con muy malos resultados en los últimos años.  “Nuestro gobierno destina todos nuestros impuestos a la seguridad, ya es hora de mejorar la calidad de vida de la clase media”, explica un joven que trabaja a tiempo parcial como camarero.
Y ellos reflejan las aspiraciones de los israelíes de izquierda, empeñados en mejoras sociales, como mayor cobertura sanitaria, una vivienda más asequible, una mejora en el nivel de la educación y aumentar los derechos para los trabajadores. En las escuelas públicas, “Israel destina demasiado dinero a incluir la religión lo que provoca una deficiencia científica”, explica Anuna, una joven que acaba de terminar el servicio militar.

Recuperar las relaciones con el exterior: La relación especial entre Israel y Estados Unidos se ha erosionado en los últimos años. El discurso de Netanyahu en el Congreso norteamericano provocó cierta crispación y alejó a muchos israelíes del Primer Ministro. Gran parte de los votantes ven necesario mantener los lazos con “Occidente”, especialmente con Estados Unidos, piedra angular del Estado judío. “Hemos perdido cualquier conexión con Estados Unidos y con Europa, Netanyahu quiere aislarnos”, comentan dos mujeres que entran en la escuela para votar. Esta vez van a optar por Unión Sionista, por “un líder más diplomático”.
Otro joven de Florida, que vino a Israel para hacer la Aliyah, cree que “el gobierno ha tomado una dirección hacia la derecha algo alarmante. (…) Espero que con Herzog en el gobierno (Unión Sionista) podamos restablecer las relaciones con Estados Unidos y dirigirnos hacia esa visión sionista (más intermedia)”.

Construir Colonias en Cisjordania / Firmar la Paz con Palestina: Unos y otros ven “la cuestión palestina” como el tema que les empuja a decidir entre las papeletas. En el primer caso, son los afines a los partidos más religiosos los que toman la palabra: “Nunca he votado en mi vida, pero hoy he venido aquí porque las encuestas dicen que va ganando la izquierda… si ganan los lunáticos de la izquierda, los árabes nos echarán de Jerusalén”, manifiesta Ruth, una anciana religiosa que apuesta por “ocupar toda la tierra de Samaria y Judea” (Cisjordania), y expulsar de Israel a la población palestina. “Israel es sólo para los judíos”, sentencia. Como ella, una familia de “colonos sionistas” muestra el voto al partido religioso Yashad, “mi principal preocupación es la supervivencia de nuestro estado, nuestra tierra está en peligro”, argumentan.


En el otro extremo, están los israelíes seculares que, en minoría, apuestan por una renovación de las conversaciones de paz como un objetivo fundamental del nuevo gobierno. “Tenemos que encontrar una solución de una vez por todas”, exclama Hilla a la salida de su votación, “nuestros políticos no entienden que la paz es el fin de muchos de nuestros problemas. Hasta que no demos ciertos derechos a los palestinos, no dejaremos de vivir bajo amenaza terrorista”.

 

 

Leer en ElConfidencial.com